Los años han pasado pero el dolor y los recuerdos quedan. En una ceremonia agridulce para señalar el 120º aniversario de su fundación, AMIA –Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires– recordó en el Bosque Memoria del KKL a los aproximadamente 1.900 judíos desaparecidos judíos en la Argentina que fueron secuestrados y asesinados durante la dictadura militar en 1976-1983.

“Nos hemos reunido aquí para evocar y honrar a todos los miembros de la comunidad judía que fueron víctimas del terrorismo de Estado, con el antisemitismo desembozado de los represores y su uso de símbolos nazis en los centros de tortura” señaló Pablo Reisman, vicepresidente de AMIA. “Su memoria nos acompaña en la renovación de nuestro compromiso con los más altos ideales de tikún olam, la enmienda del mundo, y el respeto por la vida, que es el más esencial”, añadió. “La justicia es una de las tradiciones más arraigadas en el pueblo judío, porque aúna todas las voces en el reclamo: “Tzedek, tzedek tirdof” (buscarás la justicia).
Se estima que los judíos representaban cerca de un 12 por ciento de los aproximadamente 15.000-30.000 ciudadanos argentinos desaparecidos durante la dictadura militar, si bien llegaban sólo a un 0,8-1,2 por ciento de la población argentina en aquel tiempo.

Entre los participantes en el acto en el Bosque Memoria se contaban familiares de los desaparecidos que viven en Israel, incluido Oscar Jaimovich, cuya hermana Alejandra está desaparecida. Sus padres Luis y Elena Jaimovich promovieron la creación del bosque del KKL y fundaron la Asociación Memoria para perpetuar el recuerdo de los desaparecidos judíos. Oscar dijo a los presentes que su familia se reúne todos los años en el bosque en el día del cumpleaños de su hermana, para honrar su memoria.

Jaimovich congratuló a la AMIA por su determinación de proseguir con su importante labor inmediatamente después del atentado en su sede 20 años atrás y de rehusarse a permitir a los terroristas que impidieran sus actividades, y agradeció el servicio recordatorio anual que lleva a cabo para conmemorar a los judíos desaparecidos.

Hernán Felman, miembro del directorio del KKL, dio la bienvenida al público asistente y señaló que la AMIA ha representado siempre los más altos valores del pueblo judío, incluidos la asistencia mutua, el respeto por la tradición y la educación.

“En estos tiempos la misión de la AMIA es más importante que nunca en un mundo judío en el cual la centralidad de Israel es cuestionada por ciertos sectores, la tasa de asimilación crece y la educación judía declina”, dijo Felman. “La AMIA mantiene los altos valores que nos identifican. El KKL es también una institución que defiende su función histórica: la compra de tierras para crear poblaciones judías en Israel y la creación y desarrollo de bosques”.

A continuación explicó que en sus 113 años de existencia, el KKL ha plantado más de 24 millones de árboles, ha construido más de 230 reservorios de agua y desarrolla activamente el Néguev y la Galilea, y concluyó: “El dolor de una madre no tiene límites”. Felman efectuó un pedido especial a los participantes: que en el acto en memoria de los judíos desaparecidos en la Argentina incluyan también en sus pensamientos a los tres adolescentes israelíes recientemente secuestrados, cuyo paradero aún se desconocía.

Un día antes, Reisman y Ariel Cohen Sabban, tesorero de la AMIA, visitaron a la familia de uno de los jóvenes secuestrados.

Para esta semana se ha planeado una serie de eventos para celebrar el aniversario de la AMIA, incluida una noche de tango y un homenaje a la unidad de recate del ejército israelí que acudió en ayuda de la AMIA inmediatamente después del atentado contra su sede en Buenos Aires, en 1994.

“No es casual que éste sea el primer evento en una serie de celebraciones del 120º aniversario de AMIA, que conmemora episodios tristes que afectaron a la comunidad judía en la Argentina así como a la población argentina en general” expresó el Rabino Dr. Efraim Zadoff, que señaló que el próximo mes se cumplirán 20 años del atentado contra la sede de AMIA. “No podemos celebrar con alegría nuestros momentos de felicidad individual y comunitaria sin tener presente el sufrimiento de las víctimas durante los terrible momentos vividos”.

Se leyeron cartas de apoyo de la Asociación Argentina de Familiares de los Judíos Desaparecidos y de la escritora judía argentina Vera Jarach, cuya hija está desaparecida.Marcos Lión leyó una carta abierta sumamente emocionante a su ex compañero de escuela desaparecido y el Dr. Zadoff leyó el poema “Hay estrellas” de Hannah Senesz:

 

“Hay estrellas cuya luz llega a la Tierra/ sólo después de su desaparición./ Hay personas cuyo recuerdo resplandeciente ilumina/ aún cuando ya no están con nosotros./ Esas luces destellan en las tinieblas nocturnas/ y son las que nos muestran el camino”…

 

Como invitados especiales asistieron al acto el embajador de la Argentina en Israel Carlos García, el ministro de la embajada argentina José Ignacio Tobella, el embajador Pini Avivi, que prestaba servicio en la embajada de Israel en Buenos Aires durante la dictadura militar y el director general Yitzhak Shoham, titular de la División de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores. También estuvieron presentes Ariel Goldgewicht y Demián Krzymuski del Departamento para América Latina del KKL en Jerusalén.

El embajador Carlos García afirmó: “La comunidad judía forma parte integral de la trama social de la Argentina y por ello ha sufrido con el resto de nuestra sociedad la violación de los derechos humanos durante la dictadura militar, razón por la cual se realiza este acto de homenaje a los desaparecidos judíos. Nos unimos en el reconocimiento y la solidaridad con las familias de las víctimas independientemente de sus creencias políticas, filosóficas o religiosas. Este acto nos permite recordar también que toda la sociedad argentina luchó para recuperar la democracia, y que lo logró a fines de 1983″.

El embajador Pini Avivi, que se contó entre quienes salieron a buscar desaparecidos judíos en las cárceles, señaló que el sufrimiento de las familias que acudían a él en busca de ayuda ha quedado grabado en su corazón: “El Bosque Memoria es un lugar muy difícil para mí. Los nombres de los desaparecidos tallados en las piedras no representan sólo a las víctimas sino también a las otras víctimas, las familias que siguen sufriendo durante toda la vida sin saber siquiera qué pasó con sus hijos. Rezo para que llegue el momento que ponga fin al odio y la violencia y que inicie una era de felicidad para todos”.

Ariel Cohen Sabban expresó: “Es un honor para la AMIA estar aquí en el Bosque Memoria, que no habría sido posible sin la colaboración del KKL para hacer realidad este sueño. Cuando llegamos a Israel y vemos la labor que el KKL lleva a cabo día tras día, es un honor, un privilegio y un desafío continuarla para todos los judíos. Sabemos que el KKL ha sido y es parte del futuro de Israel. El KKL es la causa que apoya el futuro de Israel y el de los judíos en la diáspora”.

También se hicieron presentes en el acto miembros de la OLEI, la Organización de Latinoamericanos en Israel que ayudó a realizar este evento. Su ex presidente León Amirasevocó el día en que se inauguró el bosque con la presencia del Rabino Marshall Meyer, nacido en los Estados Unidos, que vivía en Buenos Aires en los años de la dictadura militar, junto con algunos emisarios israelíes que trataban de localizar a los desaparecidos judíos en los centros de detención. Señaló también que la admirada cantante argentina Mercedes Sosa visitó el bosque varias veces. En ese momento, la tía de un desaparecido señaló el pino ya crecido, plantado por Mercedes Sosa años atrás. Amiras mencionó la dedicación de Luis y Elena Jaimovich al proyecto del Bosque Memoria.

“Es posible que ellos y muchos otros nos miren desde lo alto y pidan que nadie borre de la memoria colectiva esos tiempos trágicos y sangrientos en la historia de la Argentina y en especial en la historia de los judíos en América Latina”, concluyó León Amiras. “Este bosque del KKL es un símbolo de vida. Los árboles, el paisaje, las flores y los pájaros nos recuerdan que la vida continúa”.

El cantante argentino-israelí Shlomo Idov interpretó dos canciones que celebran la vida, una de las cuales tradujo al hebreo.

Para los familiares de los desaparecidos, algunos de los cuales fueron invitados a depositar rosas rojas junto a las piedras conmemorativas, fue ése un momento de dolor íntimo, aunque estaban rodeados por sus nietos, familias y amigos, pero también un recordatorio de que la vida continúa.

“Este es un momento pra recordar a los desaparecidos que no tienen un lugar de sepultura, para recordarlos y honrar su memoria”, dijo Mónica Bard, que fue traída a Israel por su padre dos semanas antes de dar a luz, inmediatamente después de que su marido Hugo Eduardo Donemberg fuera secuestrado. Mónica participó en el acto con su nuera y sus tres nietas. “Este es un lugar para estar con ellos y recordar lo que sucedió, lo que les hicieron. Quisieron silenciar sus palabras y acciones por medio de la tortura, pero nosotros conservamos sus ideales de una vida mejor”